
Entre la alegría y la cruz del Domingo de Ramos
Las Misas del Domingo de Ramos
Las Misas del Domingo de Ramos convocaron a una gran cantidad de fieles deseosos de aclamar a Jesucristo como su Salvador con el corazón abierto.
La celebración comenzó con la bendición de los ramos, seguida de una procesión que conmemora la entrada humilde de Jesús a Jerusalén montado en un burro, cumpliendo las antiguas profecías. Luego, la congregación escuchó el relato de la Pasión, anticipando el sufrimiento que Cristo enfrentaría en los días siguientes.
Homilía del P. Carlos Irarrázaval
El Padre Carlos Irarrázaval, párroco, enfatizó en su homilía que "la cruz representa una preciosa paradoja, por eso la llevamos al cuello y nos hacemos la señal frecuentemente durante el día. El Señor dio su vida por amor a mí. Significa amor radical y vida eterna."
Animó a los fieles a compartir este mensaje con compasión a los no creyentes, instándolos a demostrar que el Dios que veneran es uno que ama a la humanidad. Llamó a la comunidad a reconocer el profundo afecto de Cristo y responder reciprocando ese amor.
El sacerdote invitó a los feligreses a recorrer la Semana Santa con intención y profundidad, yendo más allá de la observancia superficial para descubrir que la entrega de Cristo representa la mayor expresión del amor.